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La Spatha: el principio de un legado

La Spatha: el principio de un legado

Parece ser que la evolución técnica y física de un ser humano en el campo de batalla, fue de la mano inmediatamente con la destreza en la fabricación de sus armas, así precisamente estaría en optimas condiciones para precisar más bajas y hacerlo más fácil. Hoy traemos la dichosa Spatha, el resultado de una refinación arsenal que marcó un crescendo en la conquista Romana.



Para alcanzar aquellas hazañas romanas en la guerra, el imperio tuvo que reclutar auxiliares militantes para nuevas campañas, en los tiempos en los que surgiría la Spatha, el siglo l d.C, se presume que dichos combatientes vendrían de regiones galas o germanas, al día de hoy es incierto tal asunto. Lo que sí es cierto, es que la caballería romana debía optimizar el arma con que en aquellas épocas combatía, la Gladius, un arma más corta y liviana que se usó cuando el soldado de a pie, empleaba su modo de pelea casi al cien por ciento de modo cuerpo a cuerpo, con una distancia cortísima.

Con tal hechura de la Gladius, aparecería la Spatha, intercambiando maniobrabilidad por potencia y distancia. Aunque no es totalmente concreto, se dice que la hoja de la Spatha tenia una longitud de 75 a 100 cm y existieron dos versiones especiales tanto para caballería como para los soldados de a pie. La de caballería, tenia una punta sin filo, o punta roma, para evitar auto lesiones involuntarias por los movimientos abruptos del animal. Por el contrario, los soldados que arremetían con los pies en el suelo, poseían una Spatha con una pronunciada y filosa punta. 

Esta arma de mayor envergadura, fue especial para combatir a golpes tajantes, más que para apuñalar precisamente, y al mismo tiempo permitía una mayor distancia con el enemigo e implementaría nuevas tácticas de combate. Sería mas o menos hasta el año 600 d.C, que marcaría el fin de su popularidad y se establecería como fundamento para las posteriores Espadas.