La joya extraterrestre del faraón
Tal como se refleja en la artística de la joyería antigua, con sus complejos diseños y referencias alegóricas, puede decirse que hay dos partes fundamentales que animan a las mentes a crear: primero, el tratamiento de la obra, su construcción y hechura, y segundo, la idea intelectual o motivo de inspiración que se plasmó en ella.
Emprender una obra en
la era antigua con tecnología rustica
y alcanzar sublimes acabados, es un hecho que al día de hoy es mas que
interesante. Parece ser que, en aquellos tiempos la ciencia y los recursos
primitivos se desarrollaban a partir de poder captar el funcionamiento de su
entorno a manera global o general, diferenciándose de una ciencia moderna encaminada
por escudriñar y ejecutar desde las micropartículas, como se pinta en la
futurista nanotecnología…
No siendo suficiente
para su asombro, hubo un objeto que desde aquel día e incluso decenas de años después,
capto la atención de multitudes populares y científicas al observar y estudiar
sus componentes.
Se trata de un artículo
de joyería, un colgante pectoral que entre sus partes posee el punto de
atención de aquellos estudiosos: lo que es una gema tallada en forma de
escarabajo, en vidrio de sílice.
La sílice es un
componente natural abundante en rocas y arena, de tal manera, siendo el
desierto del Sahara un almacenamiento concentrado de este componente, se sabía
que fueron artesanos quienes de allí obtenían dicha fibra para convertirlo en
objetos preciados como el escarabajo decorativo. Pero lo inusual de esta pieza
era su exuberante brillo que, a comparación de otras piezas ya fabricadas, se
sabía también que ese fulgor solo podría obtenerse a partir de temperaturas muy
elevadas e incluso superiores a la del propio desierto.
Dese el principio los científicos
surafricanos encargados de desentrañar la incógnita, sugirieron que aquella
temperatura pudiese haber sido ocasionada por la explosión de un cuerpo
celeste, meteoro o un cometa. Antes ya se había tenido registro de piedras
espaciales que habían golpeado la tierra, pero específicamente en zonas
polares, pero esos registros no eran mas que polvo en la atmosfera y residuos gaseosos.
Fue entonces la gema en
forma de escarabajo que brillaba más de lo normal, la primera prueba o fragmento
de un cometa que golpeó la tierra y vistió exclusivamente al faraón Tutankamón.
Entonces sí que puede decirse que su hechura y forma química tiene origen
extraterrestre con procesos exclusivamente del cosmos.


