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La muerte de una estrella

 La muerte de una estrella

neutrones en las estrellas y particulas astral

Nuestra estrella más cercana y suministro de energía ha ido acabando su combustible de hidrogeno a lo largo de su existencia como cualquier otra estrella. A comparación de las demás estrellas, el sol posee una masa promedio; en unos 5000 años sus capas externas se desprenderán simulando una fragmentación del astro. Aunque para las proporciones que presenta el sol su muerte no es definitivamente la misma si se compara con otras estrellas mucho mas grandes que este. Para una estrella 10 veces mas grande que el sol, la cantidad de energía que libera al desprenderse de sus capas externas genera una luminiscencia que puede incluso durar mas de una semana. Todo lo que queda de aquel enorme astro es meramente su núcleo compuesto por neutrones, donde también gran cantidad de energía se encuentra alojada en su composición, energía equivalente a la de una bomba atómica.  

En definitiva, el tamaño de una estrella, es directamente proporcional al caos y energía que puede desatar en sus momentos finales. Incluso si se habla de una estrella con el doble de proporción en masa al ejemplo anteriormente expuesto, una incontable cantidad de bombas de Hiroshima habría que equipararse con la muerte de esta estrella. Su núcleo al implosionar, generaría instantáneamente una temperatura de 55.000 millones de grados Celsius. Partículas gigantescas como una montaña, se reducirían en cuestión de milisegundos a granos de arena y cada vez aquellos diminutos cuerpos, se irían reduciendo, pero eso sí, siendo más densos. De tal manera, que de un átomo quedarían electrones, protones y neutrones, y estos pasarían a convertirse en quarks, leptones y gluones